domingo, 9 de diciembre de 2012

Irresistibly Charming cap.14



ES MUY guapo –fue lo primero que le dijo su abuela–. No sabes cuánto me alegro por ti.
Estaban en las antiguas habitaciones del servicio, Jane en la cama y Miley sentada en una butaca a su lado. Dolly había hecho un buen trabajo en aquella habitación, con todo lo que su abuela pudiera necesitar.
Las paredes estaban pintadas en un agradable color crema. Sobre una cómoda a los pies de la cama había una pantalla plana de televisión. El suelo de madera había sido pulido y barnizado.
–Es una persona muy especial –dijo Miley, tratando de olvidarse de la decisión de Nick de no aprovecharse del deseo que sentía por él.
En el fondo deseaba que lo hiciera. No podía creer lo mucho que deseaba que le hiciera el amor.
–Espero que no pienses que soy grosera por preguntarte esto –dijo su abuela–. ¿Te has acostado ya con él?
Miley se aferró a los reposabrazos de la butaca. Por un instante, no supo qué decir, pero enseguida decidió contarle la verdad.
–No, abuela.
–Chica lista. Hacerse la dura es la mejor manera de atrapar a un hombre de mundo como tu Nick. Aunque creo que no es tan duro como aparenta.
–¿Qué quieres decir?
–Sospecho que bajo esa fachada de hombre duro, tu Nick es un hombre muy sensible. Leyendo entre líneas, no creo que su infancia haya sido un camino de rosas. Ha debido de ser difícil para él no tener padre y perder a su madre siendo un niño. A los que han tenido una infancia difícil, les cuesta confiar y ser felices. En ese aspecto, tenéis algo en común.
–Yo no he tenido una infancia difícil, abuela –dijo Miley poniéndose a la defensiva.
–¿Ah, no? yo diría que una mujer tan atractiva como tú que sigue soltera a tu edad es porque algo no va bien, por una razón o por otra.
–Abuela, esa manera de pensar es muy antigua. Hoy en día, las mujeres no tienen que casarse para ser felices.
–Tonterías. Toda mujer quiere un compromiso y tener niños. ¿Acaso no quieres tener niños, Miley?
–Por supuesto, pero en su momento. Por favor, abuela, no empieces a habar de matrimonio e hijos durante la cena. A los hombres como Nick les gusta marcar los tiempos. Ya me propondrá matrimonio cuando esté preparado.
–Tiene muchos años, Miley. ¿A qué ha estado esperando todos estos años?
–Supongo que a conocer a la mujer perfecta –dijo Miley no muy
convencida.
–No encontrará mejor mujer que tú.
Miley sintió que el corazón le daba un vuelco al oír aquel comentario. Su abuela siempre la había querido, hiciera lo que hiciese. Había sido una adolescente problemática después de la trágica pérdida de sus padres. Por no mencionar el hecho de que había vivido en una casa que no le gustaba. Sin el cariño de su abuela, habría sido más desgraciada. ¿Cómo iba a seguir viviendo
cuando le faltara? Iba a tener que aprender a hacerlo y sería pronto. Había un extraño color en la piel de su abuela que no le gustaba.
Su abuela dejó escapar un suspiro. 
–Me gustaría verte casada antes de morir.
–Y me verás, abuela –dijo Miley con los ojos llenos de lágrimas.
–Tienes que darte prisa, pequeña. No me queda mucho tiempo.
–Tonterías. Llegarás a cumplir los cien.
Su abuela sonrió.
–Me conformo con ochenta, por lo que tienes poco más de un mes para que don Perfecto te haga la proposición. Creo que ahora debería descansar un rato antes de cenar. Estos días estoy muy cansada. Vete a ponerte guapa para tu novio. Te sienta bien estar enamorada.
Miley trató de no parecer culpable. Quería decirle a su abuela que el color de sus mejillas y el brillo de sus ojos eran de puro deseo. Para ella, era una experiencia nueva, lo cual podía ser el motivo por el que no supiera cómo llevarla.
Si hubiera tenido muchos novios, tal vez no estaría tan confundida ni tan insegura respecto al sexo. Una mujer con más experiencia que ella, aprovecharía para seducir a Nick esa noche en el dormitorio. No permitiría que durmiera en el suelo y lo metería en la cama para disfrutar durante toda la noche de su espléndido
cuerpo.
¿Se atrevería a hacerlo? ¿Sería capaz? Seguramente no. No sabría por dónde empezar.
Miley contuvo un suspiro y se levantó de la butaca para darle un beso a su abuela.
–Te veré en la cena, abuela.
–Espero que te pongas algo bonito –dijo Jane.
Miley se acordó del vestido rojo que se había comprado y de los zapatos.
Sus latidos se aceleraron al pensar que quizá no tuviera que hacer nada.
Tal vez fuera su atuendo el que consiguiera seducirlo.
–He traído un vestido rojo espectacular. Demi me ayudó a elegirlo esta mañana.
–Ah, Demi. Ha sido una buena amiga tuya durante todos estos años,
¿verdad?
–Desde luego.
–Es una buena chica. Y tú también.
«¿De veras lo soy?», se preguntó Miley al cerrar la puerta.
Una buena chica, ¿querría lo que ella quería? ¿Qué había pasado con aquello de que tenía que estar enamorada antes de acostarse con un hombre?
¿Por qué de repente lo único que quería de Nick era su cuerpo?
Sacudió la cabeza y enfiló el pasillo que daba a la escalera.
El sonido de carcajadas de hombres llegó hasta sus oídos al pasar junto a la sala de billar. Su tío Bill había vuelto y Nick había seguido la sugerencia de Dolly de echar una partida de billar. Parecían estar pasándoselo bien. Era fácil suponer que Nick se llevaría bien con su tío Bill. Sin duda alguna, Nick sabría
cómo comportarse en compañía de su tío. En ese sentido era muy listo. Era más social que ella, probablemente como resultado de dirigir una compañía de deportes. Ella solía meter la pata, mientras que Nick parecía saber exactamente qué decir para agradar a todo el mundo.
Excepto a ella. Durante el paseo por el acantilado, no le había dicho lo que quería oír. Tampoco había hecho lo que quería que hiciera. ¿Cómo se había atrevido a besarla para luego rechazarla?
Probablemente estaba pensando que estaba siendo cruel por ser
considerado y no compartir cama con ella esa noche. Era evidente que pensaba que era una mujer demasiado vulnerable para tener una aventura con alguien como él. A eso había que añadirle su negativa a acostarse con mujeres con las que trabajaba.
Ambas razones mostraban a Nick como un hombre de carácter sorpresivo, pero ¿no se daba cuenta de que había ido muy lejos? nada iba a volver a ser lo mismo.
Sintiendo lo que sentía, le iba a ser imposible seguir yendo a su oficina los viernes. Así que lo mejor que podía hacer era seducirlo esa noche y afrontar las consecuencias.

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